Embolia pulmonar

¿Qué es una embolia pulmonar?

La embolia pulmonar es la obstrucción repentina de un vaso sanguíneo principal (arteria) en el pulmón, generalmente debido a un coágulo sanguíneo. En la mayoría de los casos, los coágulos son pequeños y no son mortales, pero pueden dañar el pulmón. Pero si el coágulo es grande y detiene la circulación sanguínea al pulmón, puede ser mortal.

¿Cuál es la causa?

La embolia pulmonar está causada por una arteria obstruida en los pulmones. La causa más común de esta obstrucción es un coágulo sanguíneo que se forma en una vena profunda de la pierna y se desplaza hasta los pulmones. Otras cosas pueden bloquear una arteria, como tumores o burbujas de aire. Pero estos casos son poco frecuentes.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas más comunes de la embolia pulmonar son falta de aire repentina, dolor agudo y repentino en el pecho que puede empeorar al toser o al respirar profundamente, y tos. La tos puede hacer que expectore sangre o mucosidad espumosa y de color rosado.

¿Cómo se diagnostica?

La embolia pulmonar puede ser difícil de diagnosticar. Esto se debe a que los síntomas son similares a los de otros problemas, como los de un ataque cardíaco. Un médico le hará un examen físico. Es posible que le hagan pruebas para detectar coágulos sanguíneos o descartar otras causas de sus síntomas. Las pruebas pueden incluir análisis de sangre y una angiografía por tomografía computarizada.

¿Cómo se trata la embolia pulmonar?

Los médicos suelen tratar la embolia pulmonar con anticoagulantes. Estos medicamentos ayudan a prevenir la formación de nuevos coágulos y evitar que se agranden los coágulos existentes. Si los síntomas son graves y potencialmente mortales, se pueden usar medicamentos trombolíticos. Pueden disolver los coágulos sanguíneos rápidamente. Otra opción es la cirugía o un procedimiento menos invasivo para eliminar el coágulo (embolectomía).

Causa

La embolia pulmonar está causada por la obstrucción de una arteria pulmonar. La causa más común de esta obstrucción es un coágulo sanguíneo que se forma en una vena profunda de la pierna y se desplaza hasta los pulmones, donde se aloja en una arteria pulmonar más pequeña. Los coágulos en las venas profundas de los brazos o la pelvis también pueden provocar una embolia pulmonar.

En raras ocasiones, la embolia pulmonar puede estar causada por otras sustancias. Entre ellas se incluyen:

  • Pequeñas masas de material infeccioso.
  • Grasa. Puede liberarse en el torrente sanguíneo tras algunos tipos de fracturas óseas, cirugía, traumatismos o quemaduras graves.
  • Burbujas de aire o sustancias que se introducen en la sangre a causa de traumatismos, cirugía o procedimientos médicos.
  • Tumores causados por células cancerosas de crecimiento rápido.
  • Líquido amniótico .

Qué aumenta su riesgo

Muchas cosas aumentan el riesgo de sufrir una embolia pulmonar. Entre ellas se incluyen:

  • Tener más de 40 años.
  • Tener sobrepeso.
  • No tomar los anticoagulantes según las indicaciones.
  • Tener que permanecer en cama más de 3 días (como en una hospitalización).
  • Estar sentado durante mucho tiempo, especialmente cuando se viaja largas distancias.
  • Estar embarazada, utilizar métodos anticonceptivos hormonales o hacer un tratamiento hormonal.
  • Haberse sometido a una cirugía o lesión reciente que haya afectado a las piernas, las caderas, el abdomen o el cerebro.
  • Tener ciertos problemas de salud. Entre ellos se incluyen el cáncer, las enfermedades de los vasos sanguíneos o un trastorno hereditario de la coagulación.
  • Fumar.

Prevención

Si ha sufrido una embolia pulmonar una vez, tiene más probabilidades de volver a sufrirla. Tomar anticoagulantes reduce su riesgo.

También puede reducir el riesgo de embolia pulmonar haciendo cosas que le ayuden a prevenir los coágulos sanguíneos en las piernas. Por ejemplo:

  • Si toma anticoagulantes, tómelos solo como se lo indique el médico.
  • Evite permanecer sentado durante largos períodos de tiempo. Levántese y camine cada hora aproximadamente, o flexione los pies con frecuencia.
  • Después de una enfermedad o cirugía, intente levantarse y salir de la cama con frecuencia. Si no puede levantarse de la cama, flexione los pies cada hora para mantener la sangre en movimiento por las piernas.
  • Utilice medias de compresión si el médico se las recomienda.

Síntomas

Los síntomas más comunes de la embolia pulmonar son:

  • Falta de aire repentina.
  • Dolor repentino y agudo en el pecho que puede empeorar al toser o al respirar profundamente.
  • Tos. La tos puede hacer que expectore sangre o mucosidad espumosa de color rosado.

La embolia pulmonar también puede causar otros síntomas. Estos incluyen:

  • Una frecuencia cardíaca acelerada.
  • Sibilancias.
  • Desmayos.

Si tiene síntomas como estos, debe acudir al médico de inmediato, sobre todo si son repentinos y graves. Un tratamiento rápido podría salvarle la vida o reducir el riesgo de problemas en el futuro.

Qué ocurre

Los síntomas de la embolia pulmonar suelen comenzar de repente. La reducción del flujo sanguíneo a uno o ambos pulmones puede provocar falta de aliento y una frecuencia cardíaca rápida. La inflamación del tejido que recubre los pulmones y la pared torácica (pleura) puede causar un dolor torácico agudo.

Un coágulo sanguíneo reduce el flujo sanguíneo y puede causar daños en el tejido pulmonar. El coágulo sanguíneo puede disolverse por sí solo. Si lo hace, puede no causar mayores problemas. Pero sin tratamiento, pueden formarse nuevos coágulos y causar otra embolia pulmonar. Si la embolia pulmonar se diagnostica de inmediato, el tratamiento con medicamentos anticoagulantes puede evitar la formación de nuevos coágulos sanguíneos.

Si un coágulo sanguíneo bloquea la arteria del pulmón, el flujo sanguíneo puede detenerse por completo, provocando una muerte súbita. Los médicos considerarán medidas agresivas cuando estén tratando una embolia pulmonar grande y peligrosa.

Cuándo llamar a un médico

Llame al 911 o a otros servicios de urgencias inmediatamente si cree que tiene síntomas de embolia pulmonar.

Los síntomas incluyen:

  • Falta de aliento repentina.
  • Dolor repentino y agudo en el pecho que puede empeorar al respirar profundamente o toser.
  • Tos. La tos puede producir sangre o mucosidad rosada y espumosa.
  • Una frecuencia cardíaca rápida.
  • Sibilancias.
  • Desmayos.

Llame al médico ahora si tiene síntomas de un coágulo sanguíneo en la pierna, incluyendo:

  • Hinchazón, calor o sensibilidad en los tejidos blandos de la pierna. La hinchazón también puede aparecer como una cresta hinchada a lo largo de un vaso sanguíneo que se puede palpar.
  • Dolor en la pierna que empeora al ponerse de pie o caminar. Esto es especialmente importante si también hay hinchazón o enrojecimiento en la pierna.

Los coágulos sanguíneos en las venas profundas de la pierna son la causa más común de embolia pulmonar.

Exámenes y pruebas

Puede ser difícil diagnosticar una embolia pulmonar. Esto se debe a que los síntomas son similares a los de muchos otros problemas, como los de un ataque cardíaco o una neumonía.

Un médico le hará un examen físico y le preguntará sobre sus antecedentes de salud y sus síntomas.

Es posible que le hagan pruebas para detectar coágulos sanguíneos o para descartar otras causas de sus síntomas. Las pruebas pueden incluir:

  • Una radiografía de tórax. Esta puede descartar un aumento del tamaño del corazón (cardiomegalia) o una neumonía.
  • Un electrocardiograma (ECG). Este puede ayudar a descartar un posible ataque cardíaco.
  • Análisis de sangre, como el de dímero D. Los niveles de dímero D suelen ser altos en personas con embolia pulmonar.
  • Una tomografía computarizada o una angiografía por tomografía computarizada. Estas pruebas pueden detectar una embolia pulmonar o un coágulo sanguíneo que pueda causarla.
  • Una gammagrafía de ventilación y perfusión pulmonar. Esta prueba detecta una circulación sanguínea anormal a través de los pulmones.

Generalidades del tratamiento

Los médicos suelen tratar la embolia pulmonar con medicamentos llamados anticoagulantes. A estos medicamentos a menudo se les llama "diluyentes de la sangre", pero en realidad no diluyen la sangre. Ayudan a prevenir la formación de nuevos coágulos y evitar que se agranden los coágulos existentes.

La mayoría de las personas toman anticoagulantes durante algunos meses. Las personas que corren un alto riesgo de tener coágulos sanguíneos podrían tomarlos durante el resto de su vida.

Si los síntomas son graves y potencialmente mortales, se pueden usar medicamentos conocidos como trombolíticos. Estos medicamentos pueden disolver los coágulos con rapidez, pero aumentan el riesgo de sangrado grave. Otra opción es la cirugía o un procedimiento menos invasivo para eliminar el coágulo (embolectomía).

A algunas personas se les puede colocar un filtro en la vena grande (vena cava) que transporta sangre desde la parte inferior del cuerpo hasta el corazón. Un filtro de vena cava puede ayudar a evitar que los coágulos sanguíneos lleguen a los pulmones. Este filtro podría usarse si usted no puede tomar un anticoagulante.

Cuidado personal

  • Tome sus medicamentos exactamente como se los recetaron. Llame al médico si cree que está teniendo un problema con su medicamento. Recibirá más detalles sobre los medicamentos específicos recetados por el médico.
  • Si toma un anticoagulante, asegúrese de recibir instrucciones acerca de cómo tomarlo de forma segura. Los anticoagulantes pueden causar problemas de sangrado graves.
  • Trate de caminar varias veces al día. Caminar ayuda a mantener la sangre en movimiento en las piernas. Antes de hacer otros tipos de ejercicio, pregúntele al médico qué tipo y nivel de ejercicio es seguro para usted.
  • Tome medidas para ayudar a prevenir la formación de coágulos sanguíneos en las piernas. Por ejemplo:
    • Ejercite los músculos de la parte inferior de la pierna si permanece sentado durante largos períodos de tiempo. Mueva los pies hacia arriba y hacia abajo estirando los dedos de los pies hacia las rodillas y luego apuntándolos hacia abajo. Repítalo.
    • Después de una enfermedad o cirugía, intente levantarse de la cama con frecuencia. Si no puede levantarse de la cama, flexione los pies cada hora para mantener la circulación de la sangre en las piernas.
    • Haga muchos descansos cuando viaje. En los viajes largos en automóvil, detenga el auto y camine aproximadamente cada hora. En el autobús, avión o tren, levántese de su asiento y camine por el pasillo cada hora, si puede.
    • Use medias de compresión si el médico las recomienda.
    • Consulte con el médico si debe utilizar métodos anticonceptivos hormonales o someterse a un tratamiento hormonal. Pueden aumentar el riesgo de que se formen coágulos sanguíneos.
  • Lleve un estilo de vida saludable. Esto incluye hacer actividad, mantenerse en un peso saludable y no fumar.
  • Vacúnese contra el COVID-19, la gripe y la neumonía.

Medicamentos

Se usan medicamentos llamados anticoagulantes para tratar la embolia pulmonar. A los anticoagulantes también se les llama "diluyentes de la sangre". Pueden ayudar a prevenir la formación de nuevos coágulos sanguíneos y evitar que se agranden los coágulos existentes.

Es probable que tome anticoagulantes durante al menos 3 meses. Podría tomarlos durante más tiempo. Si su riesgo de tener otra embolia pulmonar sigue siendo alto, podría tomarlos durante el resto de su vida.

Se usan diferentes tipos de anticoagulantes. Hable con el médico acerca de qué medicamento es adecuado para usted.

Si está en el hospital, podrían administrarle un anticoagulante como pastilla, inyección o por vena mediante una vía intravenosa (IV). Después de volver a casa, tal vez tenga que aplicarse inyecciones durante algunos días. A largo plazo, probablemente tomará una pastilla.

Los medicamentos que disuelven los coágulos (trombolíticos) no suelen usarse para tratar la embolia pulmonar. Pueden disolver un coágulo sanguíneo rápidamente. Pero también aumentan considerablemente el riesgo de sangrado grave.

Cirugía

Para mejorar la circulación sanguínea, se puede eliminar un coágulo sanguíneo mediante cirugía. O el coágulo puede eliminarse mediante un procedimiento menos invasivo que utiliza un catéter (un tubo delgado que se guía a través de un vaso sanguíneo). Esta operación o procedimiento se conoce como embolectomía o a veces trombectomía.

La embolectomía no es común. Pero puede llevarse a cabo por varias razones. Estas incluyen:

  • No puede someterse a un tratamiento trombolítico por el alto riesgo de sangrado u otros problemas.
  • El coágulo es tan peligroso que no puede esperar a que el medicamento surta efecto.
  • Ha recibido tratamiento trombolítico, pero no ha funcionado lo suficientemente bien.

Información relacionada

Créditos

Revisado: 27 febrero, 2026

Autor: El personal de Ignite Healthwise, LLC
Comité de revisión clínica
Todo el material educativo de Ignite Healthwise, LLC es revisada por un equipo que incluye médicos, enfermeras, profesionales sanitarios avanzados, dietistas registrados y otros profesionales de atención médica.

Siguiente Sección:

Causa

Revisado: 27 febrero, 2026

Autor: El personal de Ignite Healthwise, LLC

Comité de revisión clínica
Todo el material educativo de Ignite Healthwise, LLC es revisada por un equipo que incluye médicos, enfermeras, profesionales sanitarios avanzados, dietistas registrados y otros profesionales de atención médica.