¿Qué son las vacunas?
Las vacunas ayudan a evitar que usted y su hijo contraigan ciertas enfermedades que se transmiten de persona a persona (enfermedades infecciosas). También ayudan a reducir la propagación de una enfermedad y a prevenir un brote repentino de la misma, lo que se denomina epidemia. Las vacunas también se conocen como vacunaciones o inmunizaciones.
Si se pone una vacuna, puede que no evite por completo que usted contraiga una enfermedad. Pero hace que sea mucho menos probable. Si contrae una enfermedad incluso después de haberse vacunado, probablemente será menos grave de lo que sería para alguien que no se hubiera vacunado en absoluto.
Las vacunas suelen administrarse en forma de inyección. Algunas se administran por vía oral en forma de pastilla o líquido. Otras pueden administrarse en forma de aerosol en la nariz.
¿Cuáles son algunas razones para vacunarse?
Las vacunas ayudan a salvar vidas. Son la mejor forma de ayudar a protegerle a usted o a su hijo de contraer ciertas enfermedades que se transmiten de persona a persona (enfermedades infecciosas).
También ayudan a reducir la propagación de una enfermedad para evitar un brote repentino de la misma, lo que se denomina epidemia. Prevenir la propagación de enfermedades es muy importante para las personas con sistemas inmunitarios débiles. Es posible que estas personas no puedan vacunarse o que las vacunas no funcionen bien en su caso. Su única protección es que los demás se vacunen para que las enfermedades infecciosas sean menos comunes.
Estas son otras razones por las que las vacunas son importantes:
- Cuestan menos que recibir tratamiento para la enfermedad.
- El riesgo de problemas por contraer una enfermedad es mucho mayor que el riesgo de tener una reacción grave a la vacuna.
- A menudo se exigen para matricular a los niños en la escuela o en la guardería. Y pueden ser necesarias en función de su trabajo o para viajar a otro país.
¿Cuáles son los efectos secundarios de las vacunas?
La mayoría de los efectos secundarios de las vacunas son leves, si es que se producen. Pueden incluir:
- Enrojecimiento, hinchazón leve o dolor en el lugar de la inyección.
- Fiebre leve.
- Somnolencia, mal humor y falta de apetito.
- Un salpullido leve entre 7 y 14 días después de las vacunas contra la varicela o el sarampión, las paperas y la rubéola.
- Dolor temporal en las articulaciones después de una vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola.
Pregúntele al médico o al farmacéutico sobre otras reacciones que puedan producirse. Las reacciones graves, como problemas para respirar o fiebre alta, son poco frecuentes. El riesgo de tener problemas por contraer una enfermedad es mucho mayor que el riesgo de tener una reacción grave a la vacuna.
Si usted o su hijo tienen una reacción inusual, póngase en contacto con el médico u obtenga atención médica de inmediato.
¿En qué medida son seguras las vacunas?
Las vacunas son seguras. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (U.S. Food and Drug Administration, o FDA) evalúa cuidadosamente la seguridad de todas las vacunas. La ley federal exige a los profesionales de la salud que notifiquen cualquier reacción posterior a la vacuna al Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés). Visite www.cdc.gov/vaccine-safety para saber cómo se comprueba la seguridad de las vacunas.
El riesgo de una complicación grave por una enfermedad es mucho mayor que el riesgo de la vacuna. La mayoría de los efectos secundarios de recibir una vacuna, si se producen, son leves.
A algunos padres les preocupa que las vacunas provoquen el trastorno del espectro autista (TEA) en los niños. Pero se han realizado muchos estudios y no se ha encontrado ninguna relación entre las vacunas y el TEA.
Hable con el médico si le preocupa la seguridad de las vacunas.
Calendarios de vacunas e inmunizaciones
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. elaboran calendarios de vacunación cada año. Los calendarios describen las inmunizaciones y las vacunas de refuerzo para niños, adolescentes y adultos sanos.
Los calendarios están preparados para que las vacunas funcionen mejor con el sistema inmunitario del niño a determinadas edades y en determinados momentos. Están configurados para que su hijo obtenga la mejor protección posible a la edad más temprana posible con el menor número de vacunas posible.
Los CDC también disponen de calendarios de vacunación para personas con problemas de salud, como asma o diabetes, y en otras circunstancias, como el embarazo.
Si tiene preguntas sobre las vacunas, hable con el médico al respecto para que usted y su hijo obtengan la mejor protección contra las enfermedades.
Visite www.cdc.gov/vaccines para obtener la información más actualizada.
Historial de vacunación
Es importante llevar un registro actualizado de las vacunas de su hijo, incluyendo cualquier reacción a las mismas. Cuando inscriba a su hijo en una guardería o en la escuela, es posible que tenga que mostrar un comprobante de las vacunas. Y su hijo puede necesitar el registro más adelante en su vida para la universidad, el trabajo o los viajes.
- Sepa cuándo puede administrarse cada vacuna. Ponga recordatorios en el calendario o en el teléfono. También puede pedirle al médico que le envíe avisos cuando se puedan programar las vacunas.
- Asegúrese de que el historial es correcto. Pídale al médico que repase con usted el historial de vacunas de su hijo en cada visita al consultorio.
- Guarde el historial en un lugar seguro junto con otros documentos importantes. Es una parte importante del historial médico de su hijo para toda la vida.
Vacunas para viajar
Consulte con la clínica de salud para viajeros más cercana, su departamento regional de salud, el médico o la página web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en wwwnc.cdc.gov/travel para saber qué tipo de vacunas debe ponerse.
Es posible que necesite vacunas para protegerse contra:
- Las infecciones, como las vacunas contra la poliomielitis, la difteria, el sarampión, la tos ferina, las paperas o la rubéola.
- El tétanos.
- La hepatitis A.
- La hepatitis B.
- La gripe.
- La neumonía.
- La fiebre tifoidea.
- La rabia.
- El cólera.
- La fiebre amarilla.
Es posible que necesite otras vacunas. Depende de la zona que visite, del tiempo que vaya a estar allí y del objetivo del viaje. Por ejemplo, si va a estar en zonas rurales de Asia durante un mes o más, es posible que necesite una vacuna contra la encefalitis japonesa. O puede que necesite medicarse contra el paludismo si visita zonas en las que esta enfermedad supone un riesgo.
Cuándo llamar a un médico
Llame al
911
o a otros servicios de emergencia si usted o su hijo:
- Tiene síntomas de una reacción alérgica grave. Estos pueden incluir:
- Zonas rojas y elevadas (urticaria) repentinas por todo el cuerpo.
- Hinchazón de la garganta, la boca, los labios o la lengua.
- Dificultad para respirar.
- Desmayo (pérdida del conocimiento). O usted o su hijo pueden sentirse muy mareados o sentirse repentinamente débiles, confusos o inquietos.
- Dolor intenso de abdomen, náuseas, vómitos o diarrea.
Póngase en contacto con el médico si:
- El enrojecimiento y la hinchazón en el lugar de la inyección duran más de 48 horas.
- Su hijo tiene 3 meses de edad o menos y tiene fiebre de 100.4 °F (38 °C) o más.
- La fiebre dura más de unos días después de la administración de la vacuna.
- Usted o su hijo tienen síntomas de una reacción alérgica, como:
- Un salpullido o urticaria (zonas elevadas y rojas en la piel).
- Comezón.
- Hinchazón.
- Dolor de abdomen leve o náuseas.
Hable con el médico sobre las vacunas que pueden ser útiles si usted o su hijo:
- Está en estrecho contacto con personas que tienen una enfermedad infecciosa.
- Tiene previsto realizar viajes internacionales, especialmente a países en desarrollo.
- Vive o visita a un bebé o a una persona embarazada.
- Vive con alguien que tiene un sistema inmunitario deficiente.
Cuidado personal
Muchas vacunas se administran en forma de inyecciones. Pueden causar un breve dolor cuando la inyección penetra en la piel o el músculo. Algunas vacunas duelen un poco más que otras.
Los cuidados en el hogar pueden ayudar a aliviar algunas de las reacciones leves, temporales y comunes a las vacunas. Estas reacciones incluyen fiebre leve, hinchazón o enrojecimiento, mal humor y falta de apetito.
- Intente utilizar acetaminofén (como Tylenol) o ibuprofeno (como Advil o Motrin) para ayudar a bajar la fiebre. Dé acetaminofén (Tylenol) o ibuprofeno (Advil, Motrin) para la fiebre si el médico lo autoriza. Lea y siga todas las instrucciones de la etiqueta. No dé aspirina a niños y adolescentes. Se ha relacionado con el síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente, pero grave.
- Aplique una compresa fría en la zona de la inyección para reducir la hinchazón o el enrojecimiento. Coloque la compresa fría en la zona durante 10 a 20 minutos seguidos. Coloque un paño fino entre la compresa fría y la piel.
- Planifique actividades tranquilas en casa para la noche después de ponerse la inyección, por si aparecen efectos secundarios.
Puede aparecer un salpullido leve entre 7 y 14 días después de que alguien se vacune contra la varicela o el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés). Este tipo de salpullidos pueden durar varios días. Desaparecen sin tratamiento.
Créditos
Revisado: 9 diciembre, 2025