Los ejercicios de Kegel fortalecen los músculos del suelo pélvico. Estos músculos controlan el flujo de orina y ayudan a mantener los órganos pélvicos en su sitio.
Los médicos suelen prescribir los ejercicios de Kegel para:
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La incontinencia de esfuerzo. Esto significa que pierde orina cuando se ríe, tose, estornuda, trota o levanta algo pesado.
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La incontinencia de urgencia. Se trata de una necesidad de orinar tan fuerte que no puede llegar al inodoro a tiempo.
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Debilidad del suelo pélvico. La edad, el sobrepeso, el embarazo, el parto y la cirugía son factores que pueden debilitar los músculos del suelo pélvico. Y eso puede causar problemas de control de la orina. También puede provocar un prolapso uterino. Hacer ejercicios de Kegel a diario durante y después del embarazo puede prevenir o ayudar a tratar el prolapso.
Cómo hacer los ejercicios de Kegel
- Contraiga los músculos como si estuviera tratando de no ventosear. O contraiga los músculos como si estuviera interrumpiendo un chorro de orina. Debe tener inmóviles el abdomen, las piernas y las nalgas.
- Mantenga la contracción durante 3 segundos. Luego relájese de 5 a 10 segundos.
- Comience con 3 segundos, luego añada 1 segundo cada semana hasta que pueda contraer durante 10 segundos.
- Repita el ejercicio 10 veces por sesión. Trate de hacer entre 3 y 8 sesiones al día.
Los ejercicios de Kegel funcionan mejor cuando se hacen de forma regular. Hable con el médico si no nota mejoras después de hacer ejercicios de Kegel durante 3 o 4 meses.
No se acostumbre a hacer ejercicios de Kegel mientras orina. Con el tiempo, hacer esto podría dañarle la vejiga.
Si hacer estos ejercicios causa dolor, deje de hacerlos y hable con el médico.