Un trasplante de riñón le proporciona un riñón sano de otra persona. El nuevo riñón puede proceder de alguien que usted conozca. O puede proceder de un desconocido o de una persona que haya fallecido.
Antes de que le hagan un trasplante, tendrá que someterse a pruebas para ver hasta qué punto el riñón del donante es compatible con su tipo de tejido y su grupo sanguíneo.
Para realizar la cirugía, el médico le hace un corte (incisión) en la parte baja del abdomen. El médico coloca el riñón donado en la parte baja del abdomen. Sus propios riñones no se extraen a menos que causen problemas. A continuación, los vasos sanguíneos del nuevo riñón se conectan a sus vasos sanguíneos. El médico también conecta el uréter del nuevo riñón a su vejiga. (El uréter es el conducto que transporta la orina del riñón a la vejiga). Después se cierra la incisión con puntos o grapas. La incisión dejará una cicatriz que se volverá menos visible con el tiempo.
Solo necesita un riñón sano para vivir. El nuevo riñón puede hacer el trabajo que sus propios riñones no pueden hacer. Eliminará los desechos de la sangre. Mantendrá el equilibrio de los líquidos y sustancias químicas del cuerpo. Su nuevo riñón puede empezar a funcionar muy poco después de la cirugía, o puede tardar unas semanas. Si el riñón no empieza a funcionar de inmediato, tendrá que someterse a diálisis hasta que el nuevo riñón pueda hacerse cargo.
Probablemente pasará varios días en el hospital.
La mayoría de la gente necesita tomarse varias semanas o más de baja laboral. Depende del tipo de trabajo que realice y de cómo se sienta.
Qué esperar
Al cabo de unos días, es posible que empiece a sentirse mucho mejor que antes. Pero puede tener algún dolor o molestia en el abdomen o en el costado.
El nuevo riñón puede tardar un tiempo en producir orina. Por ello, es posible que tenga que recibir diálisis y tomar medicamentos, como diuréticos.
La mayoría de las personas regresan a casa al cabo de varios días después de la cirugía. Probablemente pasarán varias semanas o más antes de que pueda volver al trabajo o a sus actividades habituales.
Después del trasplante, tendrá que tomar medicamentos todos los días a partir de ahora. Los medicamentos ayudarán a evitar que su cuerpo rechace el nuevo riñón. También debilitarán su sistema inmunitario. Esto significa que tendrá más probabilidades de contraer una infección o de enfermar. Para reducir el riesgo de infección, lávese las manos con frecuencia. Manténgase alejado de las aglomeraciones de gente y evite el contacto con personas resfriadas o con gripe.
Por qué se hace
La cirugía de trasplante de riñón se realiza para que un riñón sano (riñón del donante) pueda hacer lo que su riñón enfermo ya no puede. El trasplante de riñón se utiliza cuando usted padece una enfermedad renal crónica grave (insuficiencia renal) que no puede revertirse con otro método de tratamiento. No podrá someterse a esta cirugía si tiene una infección activa, otra enfermedad potencialmente mortal como el cáncer, o una enfermedad cardíaca o pulmonar grave.
Cuál es su eficacia
Si padece una insuficiencia renal crónica grave y decide someterse a un trasplante de riñón, es posible que viva más tiempo que si decide tratar su enfermedad renal únicamente con diálisis.
En el pasado, el riñón de un pariente con un grupo sanguíneo compatible daba mejores resultados. Pero con los medicamentos antirrechazo (inmunosupresores), los riñones de personas con las que no tiene parentesco también son eficaces.
El éxito de un trasplante de riñón puede depender de:
- Su salud en general. Después del trasplante, es importante llevar un estilo de vida saludable. Esto incluye comer alimentos sanos y mantenerse activo. No fume cigarrillos ni cigarrillos electrónicos, otros productos de tabaco o nicotina, ni beba alcohol.
- Si toma sus medicamentos según lo prescrito. Los medicamentos antirrechazo deben tomarse todos los días a partir de ahora.
- Detectar y tratar a tiempo cualquier señal de rechazo del órgano. Esto hace más probable que el nuevo riñón se mantenga sano. Por eso es importante acudir a las citas de seguimiento y hacerse pruebas periódicas para asegurarse de que el nuevo riñón funciona bien.
Riesgos
Los riesgos de someterse a un trasplante de riñón incluyen:
-
Rechazo
del nuevo riñón.
- Sangrado durante y después de la cirugía.
- Infecciones. Los medicamentos que deberá tomar para ayudar al cuerpo a aceptar el nuevo riñón también pueden dificultar que el cuerpo combata las infecciones.
- El riñón del donante no funciona como debería.
- Ciertos cánceres, como el de piel. Este riesgo aumenta porque los medicamentos antirrechazo también pueden impedir que el cuerpo ataque a las células cancerosas.